jueves, 6 de noviembre de 2014

Poemas de Arghol

¿Sabéis ese momento de explosión mágica mental, cuando se te ocurre una nueva idea ?
Los poemas de Arghol, es eso mismo.
Creció como algo inocente, no era más que una ilustración para ir practicando, pero (cómo me pasa siempre) al pintar se me ocurre la historia de los personajes. Por más que lo intento esto me atrapa y las ideas se me escapan de las manos.
Espero que en un futuro no demasiado lejano Los Poemas de Arghol tomen forma aunque sea sólo en formato digital.
Poemas de estilo libre ilustrados, no se cómo quedará. Ilusión no falta ^^

Ellos son los protagonistas
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Elfos
Segunda oportunidad.

                                         

martes, 16 de septiembre de 2014

Fanfic y fanart de LA Historia de Kvothe.

           Aquí os dejo el fanart y el fanfic sobre La Historia de Kvothe.
El Nombre del Viento y El Temor del Hombre Sabio, son dos de mis libros favoritos (esperando ansiosa a que salga el "último" ;D ) Quién me conoce ya sabe de lo que para mi significa esta historia, de la manera que entiendo a Kvothe y este es mi pequeño homenaje (de momento ^^). Espero que os guste.                 
                          "- Las personas que importan saben la diferencia- replicó Kote."
                                                       UNA HISTORIA MÁS 


Anochecía. En la cantina Hierro de Tehlu no reinaba el silencio. Quizás era debido a la oferta de cerveza que siempre alegraba el espíritu de la gente trabajadora, o quizás tan sólo era el efecto mágico que surgía de las historias contadas al calor del fuego.
En la cantina Hierro de Tehlu unos cuantos hombres hablaban de viejas historias, tan antiguas como los caminos y tan ciertas como cada uno de ellos estuvieran dispuestos a creer.

Así, lo que se escuchaba no era silencio, sino el rugir de las voces festivas de los que se traen entre manos contar la mayor de las aventuras acerca de alguien a quien no han conocido jamás y de quien creen saber todo.

El silencio huye de un lugar así.

—¡Cuenta esa, cuenta esa! —animó el aprendiz de alfarero, un muchacho al que conocían con el nombre de Soru.
—¡Calla hombre! —gritó Urbin dándole una colleja—. Si pusieses el mismo entusiasmo fabricando recipientes de barro, ahora estaríamos bebiendo buen vino de Modeg y no cerveza barata y aguada.
Soru miró ofendido a su jefe mientras daba otro sorbo a su bebida.
—Venga, haz caso al muchacho —sugirió Alre encendiendo la pipa y aspirando con placer—. Siempre dejas lo mejor para el final.
—Eso maldito embaucador, habla de una vez, la noche avanza —intervino su otro acompañante, Trinan, dándole un codazo al viejo Urbin.
—Está bien —suspiró, aunque en ese suspiro no había ni pizca de malestar, le encantaba contar historias.

Escudriñó la cantina. Mesas más allá, dos amantes mantenían una apasionada disputa. Un poco más alejados, cinco hombres charlaban sobre caballos y ninguno se ponía de acuerdo en cual raza era mejor. Más cerca de ellos, un forastero que había escogido la penumbra del rincón observaba ensimismado su jarra de vino. Solamente los tres hombres dispuestos a escuchar la historia y Urbin, estaban lo bastante cerca de la chimenea, bien iluminados y seguros. El cantinero sacudió la cabeza cuando Urbin lo invitó con un gesto a que se acercase, dando a entender que no tenía ningún interés en la historia.
Urbin se aclaró la voz con un leve carraspeo y sus tres compañeros de mesa lo atendieron ansiosamente una vez más en aquel anochecer.

—Allá lejos, al oeste, en el mismísimo Eolio de Imre se dice que no hace mucho apareció un muchacho de pelo rojo como el fuego y porte fata —dijo inclinándose sobre la mesa y mirando uno a uno a sus compañeros —. Llevaba consigo un laúd, unos dice que era de cristal, otros de metal, aunque yo me decanto por un laúd de madera.
Todos asintieron convencidos como si no pudiese ser de otra forma.
—Cuando subió al escenario —continuó Urbin zarandeando su jarra en dirección a sus amigos—, todos creyeron que era un mendigo, alguien que quería probar fortuna en la música. Muchos se rieron, otros tantos murmuraron mientras lo señalaban con desdén, pero el muchacho del pelo rojo cogió una silla y se sentó con tranquilidad para comenzar a tocar. ¡Y vaya si lo hizo! Se trataba de La Balada de Sir Savien Traliard. De su laúd brotó la melodía. Tocaba y cantaba. La voz de una mujer le acompañaba en la parte de Aloine aunque nadie vio de quien se trataba. ¡Algunos comentan que era la propia Felurian! Las gentes que lo escuchaban estallaban en el llanto más profundo...
—Y alguno huyeron para lanzarse al río Omethi —interrumpió Soru ganándose una nueva colleja.
—¿No puedes mantener esa bocaza cerrada? ¡No fue así como sucedió! —rugió Urbin, después volvió la vista y la dejó fija en el fuego de la chimenea—. No... Brotó algo de su laúd, una música tan mágica que nadie podía resistirse, si hubiese sido un ladrón podría haberles robado a todos. Pero no, sólo quería que escuchasen su música, que oyesen más que notas, que sintiesen cómo salían danzando de su maravilloso laúd, que la tragedia de Savien y Aloine cobrase de nuevo vida; sin embargo tales dotes traen envidia.

De nuevo todos asintieron, incluso el cantinero que se había acercado apoyándose en la barra para oír la historia. En el rincón en penumbra el forastero se revolvió en la silla y aunque no miraba en esa dirección, escuchaba las palabras de Urbin y una ligera sonrisa asomaba en su boca.
—Cuando salió del Eolio, un hombre quiso robarle el increíble laúd. Imaginaos un muchacho no más alto que un niño contra un hombre fuerte. Las posibilidades del brillante músico eran mínimas. Las gentes que tan conmovidas habían estado en el Eolio no le ayudaron. Y no es que lo necesitara, como sabréis, éste no era un muchacho cualquiera, él era Kvothe el Sin Sangre, Kvothe el Arcano —los ojos de Urbin se volvieron sombríos como si quisiese darle más énfasis al relato—. El hombre consiguió arrebatarle el laúd mientras se burlaba de él, y Kvothe que conocía el nombre de muchas cosas llamó al viento y éste respondió. Un fuerte vendaval rodeó al desafortunado hombre y aunque en ese momento no se pudo ver lo que ocurría, todos se percataron de que se estaba ahogando. El hombre cayó allí muerto con el rostro azulado y Kvothe recuperó su laúd.
—Que terrible castigo es quitarle a alguien el aliento mientras el aire circula enloquecido a su alrededor —dijo con sabiduría Alre llenando de nuevo su pipa—. Tampoco se puede esperar menos de un Arcano.
—Sí, no te falta razón —sonrió inquieto Trinan.
—No por nada le llaman el asesino de reyes, los relatos que hablan sobre él siempre terminan mal —dijo Urbin apurando el fondo de su jarra—. Todos tienen la muerte como recuerdo. Esta es solo una muestra de las muchas historias que se conocen en la Mancomunidad acerca de Kvothe.
—Al fin y al cabo no era tan desalmado como dicen —manifestó Soru agachando la cabeza por si acaso—. Amaba la música.
Urbin lo miró con una ceja arqueada y estalló en carcajadas. En su juventud había soñado con ser músico y las palabras de Soru no podían parecerle más acertadas.
—Bien pensado hijo, bien pensado.
—Una buena historia —dijo el forastero desde el rincón mientras se levantaba.
Todos se sobresaltaron. El forastero se acercó a su mesa, llevaba puesta una capa negra con capucha y su rostro quedaba oculto, nadie pudo ver unos ojos verdes bajo las sombras.
—Debo añadir que no fue un sólo hombre el que intentó robar el laúd, sino cuatro —dijo.
—¿Cómo lo sabe señor? —preguntó Urbin con el ceño fruncido.
—Se podría decir que lo vi de cerca —respondió el encapuchado—. Esa es la verdad de lo que sucedió. Tomen, invito a la próxima, ha sido una buena historia.

El forastero depositó algo en la mesa y después se fue alejando hacia la puerta de la cantina.
—Es cierto —murmuró—, amaba la música y amaba a su laúd.
Sin embargo nadie prestó atención a esas palabras. Todos miraban fascinados la moneda que el forastero había dejado sobre la mesa ¡un talento!.
No vieron por tanto la bolsa que llevaba a la espalda, ni el mástil que sobresalía de él.
No.

No vieron cómo el viento retiraba su capucha al cruzar la puerta, dejando al descubierto, un rebelde pelo rojo.



Una de las versiones que hice de  Kvothe .

miércoles, 27 de agosto de 2014

Lápices afilados ^^ Lobos observando


¡Hola bellos viajeros! ^_^



Hoy venia a dejar unos cuantos dibujos a lápiz. Algunos ya están en mi página de facebook pero cómo sabréis la calidad de las imágenes de facebook deja mucho que desear.

Los dejo por aquí, que la resolución es un poco mejor. Además de que quiero utilizar el blog ,que para eso lo cree XD

A continuación os dejo una recopilación de mis amores  Lobos:
 Unos son encargos, o regalos y otros personales.
Al final os dejo "avistar" un trozo de un óleo de un Lobo que pronto subiré :D






Y el regalito ^^
Parte de un lienzo al óleo.


                 

jueves, 17 de julio de 2014

Elfa de la Flor



En esta ocasión he estado haciendo pruebas con un dibujo que tenía a lápiz (lo hago a menudo aunque no siempre enseño el resultado XD) Primero en Manga Studio y después en Photoshop,como siempre se me olvidó ir guardando todo el proceso,pero bueno aún pude rescatar algunas imágenes.
No estaba pensando mucho en el resultado final,solamente experimentando,el resultado...bueno, juzgad vosotros si os gusta o no.
Pequeña muestra del proceso.

Terminado en Manga studio,escala de grises.
Y después me dije,¿que tal quedará un poco de color?
Primera versión de color.
Y final.
Elfa de la Flor.